Cosas que la Biblia no dice (y que muchos creen que sí)

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Gustave Courtois, 'Adán y Eva' (1899)Que Eva y Adán comieron una manzana (la Biblia solo dice que comieron de “un fruto”: Génesis 3: 3-6).

Que Caín mató a Abel con una quijada de burro (Génesis 4: 8 no explica cómo lo mató; quien sí mató filisteos con una quijada de burro fue Sansón: Jueces 15: 15-17). Sigue leyendo

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Quítate la armadura

Por Joel Barrios
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Miguel Ángel, ‘David_ (1501-1504), detalleCuando David decidió enfrentar al gigante Goliat, Saúl, con buenas intenciones, le prestó su armadura. Sin embargo David, al sentirse incómodo con ella, desechó el amable ofrecimiento. David debía salir a la guerra como David, no como Saúl. Los métodos que le habían dado victoria a Saúl no necesariamente se la darían a David, porque cuando estamos en las batallas de Dios lo que asegura la victoria no es el método, sino la confianza y la sumisión al Dios todopoderoso. Sigue leyendo

Samaritanos: ¿buenos o malos?

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Maximilien Luce, El buen samaritano (1896)Cuando oímos “samaritano” pensamos en “el buen samaritano”. Las connotaciones del término siempre son positivas. La tercera acepción de “samaritano” en el Diccionario de la Real Academia Española es: “Dicho de una persona: Que ayuda a otra desinteresadamente”. Numerosas organizaciones dedicadas a la atención de los desfavorecidos se denominan “El Buen Samaritano”. En muchos países se han aprobado las conocidas como “leyes del buen samaritano”, que proporcionan protección legal a aquellos que atienden espontáneamente a heridos o enfermos; el objetivo de ellas es evitar que las personas tengan miedo de ayudar a un desconocido por las repercusiones legales que les acarrearía si se produjera algún error en la asistencia. Sigue leyendo

Diferencias entre un fanático y un discípulo

Por Joel Barrios
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Mark Jenkins, 'Kicked painting series #5' (2012)El fanático es fiel a una causa, el discípulo es fiel a una Persona.

El fanático puede ser un mártir movido por el odio a sus oponentes, el discípulo da la vida por amor a los demás.

Al fanático le encanta hablar de la doctrina correcta, el discípulo no habla tanto y sigue el ejemplo de Jesús.

Al fanático le gusta entregarse a una parte del mensaje, el discípulo vive en la plenitud del Espíritu.

El fanático se jacta de entender aquello que los otros, según su criterio, no entienden. El discípulo es consciente de que todavía tiene mucho que aprender.

El fanático quiere destruir la organización, el discípulo busca una reforma para que la organización sea más efectiva en la misión.

El fanático no quiere dar el diezmo por causa de los dirigentes, el discípulo no puede dejar de darlo por causa de su gratitud a Dios.

El fanático trata de controlar y manipular a la gente, el discípulo respeta y sabe que al evangelio solamente se lo transmite por contagio.

El fanático se siente ofendido por la persecución, el discípulo sabe que es la confirmación de su ministerio.

El fanático confunde la misión con intentar convencer a alguien de que está equivocado, pero no puede ganar a nadie para Cristo; al discípulo le interesa transmitir un profundo amor por Jesús.

El fanático define la verdadera adoración por el estilo de culto correcto, el discípulo la define por la actitud correcta: un espíritu humilde que es el don de aquel que confesó su orgullo.

El fanático puede ser conservador o liberal, el discípulo solamente puede ser leal y fiel a Jesucristo.

(Tomado de Facebook, 2 de agosto de 2016.)

[Imagen: Mark Jenkins, ‘Kicked painting series #5’ (2012).]

El hombre vive de pan

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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J. Kirk Richards, Feeding the five thousand (2005)Es muy conocida la respuesta que Jesús, citando Deuteronomio 8: 3, le dio al diablo en el desierto cuando tras cuarenta días de ayuno este le pidió que transformara las piedras en pan: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4: 4).

En aquel contexto, el milagro de crear panes por parte de Jesús habría implicado caer en la tentación de usar su poder para satisfacer una necesidad personal. Pero «ni en esta ocasión, ni en ninguna otra ulterior en su vida terrenal, realizó él un milagro en favor suyo» (Ellen G. White, El Deseado de todas las gentes, p. 95). Sigue leyendo

Inconsciencia santa

Por Joel Barrios
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Littlewhitehead, 'It happened in the corner' (2007)No es la habilidad, tampoco el talento, tampoco la astucia, ni tampoco la cintura política, lo que hace de una persona un reformador; es el deseo de cumplir el mandato del Señor de ser fiel y leal a él cueste lo que cueste. Sin embargo, el hecho de ser fiel y leal pondrá al reformador a disposición del Espíritu y no a la inversa. Humanamente, puede ser muy arriesgado. A veces el Espíritu te pedirá ir a donde nadie va, quedarte donde nadie se queda, acercarte al que nadie se acerca, y alejarte de aquellos a los que todos aplauden. A veces el Espíritu te pedirá callar cuando todos hablan, y otras veces te impelerá a hablar cuando todos callan. Te volverás una persona incómoda para la mayoría y no solo para la mayoría sino hasta para ti mismo. Tendrás que renunciar a lo que todos anhelan y se te pedirá que hagas aquello que todos rechazan.  Sigue leyendo

La oración como camino de conocimiento de Dios y del prójimo

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Arnolfo di Cambio, 'Mujer con sed' (1281)Posts anteriores:

Para terminar esta serie sobre la oración, compartiré algunas citas de diferentes autores sobre la oración. Sigue leyendo