¿Estilo de vida o evangelio?

Por Joel Barrios
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bigthink.comLa diferencia entre Pablo y los judaizantes no estaba basada en los elementos que presentaban en la predicación. Ambos hablaban de Dios, la fe, la ley, la circuncisión y la salvación. La diferencia estaba en cómo ellos presentaban la relación entre estos elementos. Pablo ponía a la fe como el elemento esencial para la salvación y los judaizantes ponían a la circuncisión como el elemento principal. Sigue leyendo

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Palabras adecuadas (II): ¿Caridad o amor?

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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paula modersohn-becker, el buen samaritano (1907)En algunas versiones de la Biblia la palabra griega agape se traduce como “caridad” (del latín caritas, pronunciado “cáritas”). “Si no tengo caridad, nada soy”, es como traducen 1 Corintios 13: 2. Precisamente de 1 Corintios 13: 13 procede la tradicional teología católica de las “virtudes teologales”, que son la fe, la esperanza y la caridad. Sigue leyendo

No es suficiente creer que Jesús fue el Mesías

Por Joel Barrios
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giovan battista beinaschi (1636-1688), san pabloLos enemigos de Pablo eran cristianos [Gálatas 1: 6-9]. En otras palabras, habían aceptado a Jesús como el Mesías. Sin embargo, a pesar de que aceptaban la dimensión sobrenatural de Jesús y decían ser sus seguidores, no habían sido enseñados por él acerca de lo que significaba la obra de su vida, su muerte y resurrección. Ellos señalaban que Pablo estaba en apostasía y Pablo argumentaba que ellos eran los que lo estaban.

Si hubieras vivido en esa época y no conocieras a Pablo como lo conoces hoy ¿a quién hubieras creído? Sigue leyendo

Palabras adecuadas (I): ¿Compasión o empatía?

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Albert Edelfelt, Dolor (1894)Muchos que no han reflexionado suficientemente sobre el lenguaje humano, o que no conocen más que su propio idioma, creen que hay una correspondencia precisa e invariable entre cada palabra y el concepto (concreto o abstracto) al que hacen referencia. Pero lo cierto es que, según el contexto en que se emplea, una palabra puede significar cosas diferentes, o tener connotaciones determinadas que hacen su uso más apropiado o menos. Sigue leyendo

¿Cómplices?

Por Joel Barrios
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Georges de la Tour, 'El tahúr del as de diamantes' (c. 1635), detalle“El que diga al malo: ‘Eres justo’, los pueblos lo maldecirán, y lo detestarán las naciones; pero quien lo reprenda, será agradable, y sobre él vendrá bendición” (Proverbios 24: 24, 25).

Una de las grandes calamidades para una institución religiosa o secular es la “complicidad”. Los cómplices no son amigos, son simplemente cómplices. Los cómplices juzgan a los de fuera de su entorno con dureza y a los de su entorno les dan toda la gracia que les quitaron a los otros. La complicidad está motivada por la conveniencia personal y puede desaparecer justamente en el momento en que la misma está amenazada. Sigue leyendo

En medio de una generación perversa

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Captura«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5: 16). En este pasaje Jesús deja claras dos cosas: 1. Que las buenas obras son importantes. 2. Que las buenas obras no son acciones meritorias o gestos de piedad presentados a Dios para obtener la salvación, sino actos prácticos de servicio al prójimo que dan testimonio del poder y el amor de Dios.

En Filipenses 2: 14-16 Pablo utiliza un lenguaje similar: «Haced todo sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como lumbreras en el mundo, asidos de la palabra de vida». Jesús habla de “luz” que “alumbra”; Pablo de “lumbreras” que “resplandecen”.

Me pregunto y pregunto a los cristianos en general: ¿Resplandecemos en medio de una generación maligna? ¿“El mundo” puede aprender algo de nosotros? ¿No seremos nosotros, al menos en alguna medida, los que debemos aprender ciertas cosas de “el mundo”…? ¿No conocemos a personas no creyentes que resplandecen como lumbreras, que nos dan luz? ¿Será que nos hemos creído irreprochables y sencillos, y hemos sido o somos nosotros la generación maligna y perversa?

Cuando Jesús instaba a sus seguidores a que alumbrara su luz delante de los hombres, los hombres a los que se refería no eran principalmente los paganos, sino el pueblo de Dios de su época, Israel. Así, el auténtico seguidor de Jesús debe brillar hoy no solo entre los no creyentes, sino en medio de los profesos cristianos. La línea de separación entre los que brillan y los que son impactados por ese brillo no es la línea que divide a los cristianos de los no cristianos, sino la que divide a los discípulos genuinos de todos los demás. ¿En qué lado estoy?

Ya es hora

Por Joel Barrios
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John Akomfrah, Peripeteia (2012)El problema de nosotros los cristianos no está centrado tanto en lo que creemos sino en el hecho de que no nos sometemos. Preferimos aferrarnos a un credo y defenderlo hasta la muerte, con tal de evitar entregarnos a Jesús y reflejarlo en nuestra vida. Preferimos morir peleando contra aquel que no piensa como nosotros, que vivir para amar incluso a aquellos que son nuestros enemigos. Preferimos trabajar por Dios, antes que dejar que él trabaje en nosotros. Preferimos jactarnos de pertenecer a una denominación que tiene la verdad, antes que renunciar a nosotros mismos para entrar por la puerta estrecha para vivir en la verdad. Preferimos adquirir títulos académicos, antes que una experiencia en el Espíritu. Preferimos ser ministros profesionales, antes que ser ministros vocacionales. Preferimos impresionar a la gente con nuestras habilidades de oratoria, antes que correr el riesgo de incomodarlos presentando el mensaje puro de Jesucristo.

Dios no nos ha llamado a mantener la cosas como están, él nos ha llamado a preparar el camino para que nos encontremos con Aquel que por la fe ya vive en nosotros. Es hora de que dejemos de ser cristianos promedio para que nos convirtamos en verdaderos discípulos que estemos dispuestos no solo a morir, sino a vivir por Jesucristo.

(Tomado de Facebook, 20 de abril de 2017.)

[Imagen: John Akomfrah, ‘Peripeteia’ (2012).]