Definiendo la rebeldía

Por Joel Barrios
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PERE BORRELL, Huyendo de la crítica I (1874)Tú no eres un rebelde cuando vives en total lealtad a Jesucristo. Eres un rebelde cuando tu primera lealtad está ligada a tu familia, tus amigos, tus sistemas, tu trabajo o a una iglesia.

Tú no eres un rebelde por el hecho de estudiar la Biblia y orar todos los días con el fin de pensar por ti mismo. Eres un rebelde cuando por no orar ni estudiar la Biblia dejas que una iglesia piense por ti.

Tú no eres rebelde por el hecho de permanecer firme cuando todos ceden. Eres un rebelde cuando quieres controlar a todos los demás para que no cedan. Sigue leyendo

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¿Qué le diría Juan a Herodes?

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Francesco Solimena, San Juan Bautista (1725-1730)Herodes Antipas era hijo de Herodes el Grande. Tras la muerte de su padre, gobernó como tetrarca de Galilea y Perea al servicio de Roma entre los años 4 a. C. y 39 d. C. Repudió a su esposa Fasaelis, hija del rey de los nabateos, para tomar en matrimonio a Herodías, a pesar de que ella todavía estaba casada con Felipe, hermanastro de Herodes. Juan el Bautista le recriminó esta conducta adúltera, por lo que Herodes lo encarceló (Mateo 14: 1-4).

La imagen que uno se hace de Juan es la de un profeta lleno de fervor, incluso de ira, que brama contra los pecados del pueblo. Sigue leyendo

Creer en Jesús no es suficiente

Por Joel Barrios
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Henry Ossawa Tanner, Jesús y Nicodemo (1899)“Con todo esto, aun de los gobernantes muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (Juan 12: 42-43).

Estos gobernantes sabían que lo que Jesús decía era verdad, pero no lo confesaban para no perder su lugar en el sistema. Sigue leyendo

Etapas hacia la confusión

Por Joel Barrios
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Giorgio de Chirico, El enigma de un día (II), 1914Cuando el pueblo de Dios es un movimiento vivo que impacta a la sociedad, va por delante de ella. Se transforma en levadura que leuda toda la masa. Es la sal de la tierra. No está preocupado en la cantidad de gente que tiene sino en el impacto que ejerce en el mundo. Cuando el pueblo de Dios pierde esa capacidad lo hace a través de un proceso que identificaré en siete etapas. Sigue leyendo