Gracia sin fin

Por Bill Knott, editor de la Adventist Review
https://jonasberea.wordpress.com/

The Dorothea Lange Collection, Oakland Museum of California

Mi intento de estar libre de pecado no superó ni siquiera el día de mi bautismo.

Había surgido del sepulcro de las aguas bautismales, exultante de gozo, porque había entregado mi vida a Cristo. Después de dos largas series de estudios bíblicos, me había sumado a cinco compañeros para un bautismo sabático que llenó mi corazón de doce años de edad de una profunda alegría. Familiares, amigos y compañeros se agolparon en torno a mí, afirmando la decisión que había tomado y la vida con la que ahora estaba comprometido. Sigue leyendo