En medio de una generación perversa

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Captura«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5: 16). En este pasaje Jesús deja claras dos cosas: 1. Que las buenas obras son importantes. 2. Que las buenas obras no son acciones meritorias o gestos de piedad presentados a Dios para obtener la salvación, sino actos prácticos de servicio al prójimo que dan testimonio del poder y el amor de Dios.

En Filipenses 2: 14-16 Pablo utiliza un lenguaje similar: «Haced todo sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como lumbreras en el mundo, asidos de la palabra de vida». Jesús habla de “luz” que “alumbra”; Pablo de “lumbreras” que “resplandecen”.

Me pregunto y pregunto a los cristianos en general: ¿Resplandecemos en medio de una generación maligna? ¿“El mundo” puede aprender algo de nosotros? ¿No seremos nosotros, al menos en alguna medida, los que debemos aprender ciertas cosas de “el mundo”…? ¿No conocemos a personas no creyentes que resplandecen como lumbreras, que nos dan luz? ¿Será que nos hemos creído irreprochables y sencillos, y hemos sido o somos nosotros la generación maligna y perversa?

Cuando Jesús instaba a sus seguidores a que alumbrara su luz delante de los hombres, los hombres a los que se refería no eran principalmente los paganos, sino el pueblo de Dios de su época, Israel. Así, el auténtico seguidor de Jesús debe brillar hoy no solo entre los no creyentes, sino en medio de los profesos cristianos. La línea de separación entre los que brillan y los que son impactados por ese brillo no es la línea que divide a los cristianos de los no cristianos, sino la que divide a los discípulos genuinos de todos los demás. ¿En qué lado estoy?

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Ya es hora

Por Joel Barrios
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John Akomfrah, Peripeteia (2012)El problema de nosotros los cristianos no está centrado tanto en lo que creemos sino en el hecho de que no nos sometemos. Preferimos aferrarnos a un credo y defenderlo hasta la muerte, con tal de evitar entregarnos a Jesús y reflejarlo en nuestra vida. Preferimos morir peleando contra aquel que no piensa como nosotros, que vivir para amar incluso a aquellos que son nuestros enemigos. Preferimos trabajar por Dios, antes que dejar que él trabaje en nosotros. Preferimos jactarnos de pertenecer a una denominación que tiene la verdad, antes que renunciar a nosotros mismos para entrar por la puerta estrecha para vivir en la verdad. Preferimos adquirir títulos académicos, antes que una experiencia en el Espíritu. Preferimos ser ministros profesionales, antes que ser ministros vocacionales. Preferimos impresionar a la gente con nuestras habilidades de oratoria, antes que correr el riesgo de incomodarlos presentando el mensaje puro de Jesucristo.

Dios no nos ha llamado a mantener la cosas como están, él nos ha llamado a preparar el camino para que nos encontremos con Aquel que por la fe ya vive en nosotros. Es hora de que dejemos de ser cristianos promedio para que nos convirtamos en verdaderos discípulos que estemos dispuestos no solo a morir, sino a vivir por Jesucristo.

(Tomado de Facebook, 20 de abril de 2017.)

[Imagen: John Akomfrah, ‘Peripeteia’ (2012).]

Samaritanos: ¿buenos o malos?

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Maximilien Luce, El buen samaritano (1896)Cuando oímos “samaritano” pensamos en “el buen samaritano”. Las connotaciones del término siempre son positivas. La tercera acepción de “samaritano” en el Diccionario de la Real Academia Española es: “Dicho de una persona: Que ayuda a otra desinteresadamente”. Numerosas organizaciones dedicadas a la atención de los desfavorecidos se denominan “El Buen Samaritano”. En muchos países se han aprobado las conocidas como “leyes del buen samaritano”, que proporcionan protección legal a aquellos que atienden espontáneamente a heridos o enfermos; el objetivo de ellas es evitar que las personas tengan miedo de ayudar a un desconocido por las repercusiones legales que les acarrearía si se produjera algún error en la asistencia. Sigue leyendo

Diferencias entre un fanático y un discípulo

Por Joel Barrios
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Mark Jenkins, 'Kicked painting series #5' (2012)El fanático es fiel a una causa, el discípulo es fiel a una Persona.

El fanático puede ser un mártir movido por el odio a sus oponentes, el discípulo da la vida por amor a los demás.

Al fanático le encanta hablar de la doctrina correcta, el discípulo no habla tanto y sigue el ejemplo de Jesús.

Al fanático le gusta entregarse a una parte del mensaje, el discípulo vive en la plenitud del Espíritu.

El fanático se jacta de entender aquello que los otros, según su criterio, no entienden. El discípulo es consciente de que todavía tiene mucho que aprender.

El fanático quiere destruir la organización, el discípulo busca una reforma para que la organización sea más efectiva en la misión.

El fanático no quiere dar el diezmo por causa de los dirigentes, el discípulo no puede dejar de darlo por causa de su gratitud a Dios.

El fanático trata de controlar y manipular a la gente, el discípulo respeta y sabe que al evangelio solamente se lo transmite por contagio.

El fanático se siente ofendido por la persecución, el discípulo sabe que es la confirmación de su ministerio.

El fanático confunde la misión con intentar convencer a alguien de que está equivocado, pero no puede ganar a nadie para Cristo; al discípulo le interesa transmitir un profundo amor por Jesús.

El fanático define la verdadera adoración por el estilo de culto correcto, el discípulo la define por la actitud correcta: un espíritu humilde que es el don de aquel que confesó su orgullo.

El fanático puede ser conservador o liberal, el discípulo solamente puede ser leal y fiel a Jesucristo.

(Tomado de Facebook, 2 de agosto de 2016.)

[Imagen: Mark Jenkins, ‘Kicked painting series #5’ (2012).]

Dos corrientes religiosas

Por Joel Barrios
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Isaac Asknaziy (1856-1902), Jesús y la mujer adúlteraUna de las causas principales por la cual la religión de Cristo se diluye se debe al hecho de negar nuestra miserable pecaminosidad. La negación de esta realidad lleva a los cristianos a enquistarse en dos corrientes: la moralista y la permisiva.

La moralista sostiene que si nos proponemos ser fieles a Dios podemos hacerlo pidiendo su ayuda pero sin necesidad de “depender” de él. Sigue leyendo

La tormenta no pone fundamentos, los prueba

Por Joel Barrios
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house-built-on-sand2La tormenta no pone fundamentos, los prueba. En la parábola del hombre insensato y el prudente encontramos que la construcción de la casa se hizo antes de la tormenta. Uno construyó basándose en el clima que tenía en el presente, el otro construyó basándose en el clima que vendría en el futuro. El que construyó basándose en el clima del futuro tuvo que sacrificarse un poco más en el presente, renunciar a cosas que en sí eran buenas, pero que por el esfuerzo y el tiempo que requerían construir sobre una base más sólida, no le permitían disfrutar de algunos beneficios que disfrutaban aquellos que eligieron construir en la arena.  Sigue leyendo

Promesa para reclamar

Por Joel Barrios
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Amy June Bates 2“(a) Bienaventurado el hombre/la mujer que tiene en ti sus fuerzas,
(b) en cuyo corazón están tus caminos.
(c) Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
(d) cuando la lluvia llena los estanques.
(e) Irán de poder en poder;
(f) verán a Dios en Sión.”

(Salmo 84: 4-7)

(a) Cuando no tienes fuerzas en ti mismo y reconoces que nada puedes hacer sin él. Tu satisfacción es directamente proporcional al vaciamiento de tu orgullo y a tu dependencia de Dios.

(b) Tu felicidad está determinada por tu disposición de someterte totalmente a los caminos de Dios no importa cuales sean las consecuencias, sin tratar de forzarlo a que acepte los tuyos. Cuando sucede esto último experimentamos gran ansiedad.

(d) Cuando estés en total armonía con Dios las pruebas que hoy pasas se transformarán en tu mayor bendición y te prepararán para experimentar más felicidad.

(e) Nadie te podrá hacer frente y experimentarás un crecimiento de influencia para el bien.

(f) A pesar de que nadie vea a Dios en Sión, tú sí lo verás.

(Tomado de Facebook, 16 de marzo de 2016.)

[Ilustración de Amy June Bates.]