Samaritanos: ¿buenos o malos?

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Maximilien Luce, El buen samaritano (1896)Cuando oímos “samaritano” pensamos en “el buen samaritano”. Las connotaciones del término siempre son positivas. La tercera acepción de “samaritano” en el Diccionario de la Real Academia Española es: “Dicho de una persona: Que ayuda a otra desinteresadamente”. Numerosas organizaciones dedicadas a la atención de los desfavorecidos se denominan “El Buen Samaritano”. En muchos países se han aprobado las conocidas como “leyes del buen samaritano”, que proporcionan protección legal a aquellos que atienden espontáneamente a heridos o enfermos; el objetivo de ellas es evitar que las personas tengan miedo de ayudar a un desconocido por las repercusiones legales que les acarrearía si se produjera algún error en la asistencia. Sigue leyendo

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Diferencias entre un fanático y un discípulo

Por Joel Barrios
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Mark Jenkins, 'Kicked painting series #5' (2012)El fanático es fiel a una causa, el discípulo es fiel a una Persona.

El fanático puede ser un mártir movido por el odio a sus oponentes, el discípulo da la vida por amor a los demás.

Al fanático le encanta hablar de la doctrina correcta, el discípulo no habla tanto y sigue el ejemplo de Jesús.

Al fanático le gusta entregarse a una parte del mensaje, el discípulo vive en la plenitud del Espíritu.

El fanático se jacta de entender aquello que los otros, según su criterio, no entienden. El discípulo es consciente de que todavía tiene mucho que aprender.

El fanático quiere destruir la organización, el discípulo busca una reforma para que la organización sea más efectiva en la misión.

El fanático no quiere dar el diezmo por causa de los dirigentes, el discípulo no puede dejar de darlo por causa de su gratitud a Dios.

El fanático trata de controlar y manipular a la gente, el discípulo respeta y sabe que al evangelio solamente se lo transmite por contagio.

El fanático se siente ofendido por la persecución, el discípulo sabe que es la confirmación de su ministerio.

El fanático confunde la misión con intentar convencer a alguien de que está equivocado, pero no puede ganar a nadie para Cristo; al discípulo le interesa transmitir un profundo amor por Jesús.

El fanático define la verdadera adoración por el estilo de culto correcto, el discípulo la define por la actitud correcta: un espíritu humilde que es el don de aquel que confesó su orgullo.

El fanático puede ser conservador o liberal, el discípulo solamente puede ser leal y fiel a Jesucristo.

(Tomado de Facebook, 2 de agosto de 2016.)

[Imagen: Mark Jenkins, ‘Kicked painting series #5’ (2012).]

Dos corrientes religiosas

Por Joel Barrios
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Isaac Asknaziy (1856-1902), Jesús y la mujer adúlteraUna de las causas principales por la cual la religión de Cristo se diluye se debe al hecho de negar nuestra miserable pecaminosidad. La negación de esta realidad lleva a los cristianos a enquistarse en dos corrientes: la moralista y la permisiva.

La moralista sostiene que si nos proponemos ser fieles a Dios podemos hacerlo pidiendo su ayuda pero sin necesidad de “depender” de él. Sigue leyendo

La tormenta no pone fundamentos, los prueba

Por Joel Barrios
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house-built-on-sand2La tormenta no pone fundamentos, los prueba. En la parábola del hombre insensato y el prudente encontramos que la construcción de la casa se hizo antes de la tormenta. Uno construyó basándose en el clima que tenía en el presente, el otro construyó basándose en el clima que vendría en el futuro. El que construyó basándose en el clima del futuro tuvo que sacrificarse un poco más en el presente, renunciar a cosas que en sí eran buenas, pero que por el esfuerzo y el tiempo que requerían construir sobre una base más sólida, no le permitían disfrutar de algunos beneficios que disfrutaban aquellos que eligieron construir en la arena.  Sigue leyendo

Promesa para reclamar

Por Joel Barrios
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Amy June Bates 2“(a) Bienaventurado el hombre/la mujer que tiene en ti sus fuerzas,
(b) en cuyo corazón están tus caminos.
(c) Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
(d) cuando la lluvia llena los estanques.
(e) Irán de poder en poder;
(f) verán a Dios en Sión.”

(Salmo 84: 4-7)

(a) Cuando no tienes fuerzas en ti mismo y reconoces que nada puedes hacer sin él. Tu satisfacción es directamente proporcional al vaciamiento de tu orgullo y a tu dependencia de Dios.

(b) Tu felicidad está determinada por tu disposición de someterte totalmente a los caminos de Dios no importa cuales sean las consecuencias, sin tratar de forzarlo a que acepte los tuyos. Cuando sucede esto último experimentamos gran ansiedad.

(d) Cuando estés en total armonía con Dios las pruebas que hoy pasas se transformarán en tu mayor bendición y te prepararán para experimentar más felicidad.

(e) Nadie te podrá hacer frente y experimentarás un crecimiento de influencia para el bien.

(f) A pesar de que nadie vea a Dios en Sión, tú sí lo verás.

(Tomado de Facebook, 16 de marzo de 2016.)

[Ilustración de Amy June Bates.]

Aprende a decir no

Por Joel Barrios
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Jean-Léon Gerôme, 'Diógenes' (1860)Los tiranos no son culpables de su tiranía, ellos son simplemente víctimas de sus emociones desequilibradas. Los culpables de la influencia de un tirano son aquellos que por ganar más poder, por no perder la comodidad o por el miedo que les da enfrentar a alguien desequilibrado emocionalmente, no están dispuestos a decir que no. No habría dictadores si hubiera un pueblo valiente, que piensa y que aprecia la libertad más que la comodidad. Sigue leyendo

El final del conocimiento

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
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Espejo romano (c. siglos I-II d.C.)Primera de Corintios 13 es conocido, con toda justicia, como el capítulo del amor. La palabra “amor” (agape en griego) se repite nueve veces. En un plano secundario, pero estrechamente vinculado al tema del amor, en este pasaje Pablo desarrolla el tema del conocimiento, en especial en los versículos 8-12. Sigue leyendo