El problema no son los manipuladores

Por Joel Barrios
https://jonasberea.wordpress.com/

Nikolai Gue, Qué es la verdad. Cristo y Pilato (1890)Pilato estaba convencido de que Jesús era inocente. Pero también pensó que azotando a Jesús iba a satisfacer a los sacerdotes. ¡Qué error!

A los manipuladores nunca los satisfarás. Ellos siempre te exigirán más. Siempre te pedirán explicaciones. Si haces lo que se necesita, se quejarán porque no hiciste lo que te pidieron. Si hiciste lo que te pidieron, ellos sentirán que esa era tu obligación. No saben agradecer porque ellos piensan que son los únicos que hacen favores y cuando los hacen es para conseguir algo que les dará más poder sobre sus demandas. Son un cántaro sin fondo que nunca se podrá llenar a menos que dejen que Jesucristo los arregle.

Pero no nos confundamos, el problema de Pilato no fueron los sacerdotes manipuladores. El problema de Pilato fue su propia debilidad de no tener la valentía de jugarse todo por su conciencia y permanecer firme ante las presiones. Los manipuladores avanzan hasta donde se los deja. Eso quiere decir que el problema no está tanto en ellos, sino en aquellos que no tienen la valentía de permanecer firmes en sus convicciones y que se exponen a ser manejados al ser dominados por sus miedos.

Los manipuladores son expertos en generar tensión para lograr sus demandas. Muchas veces aquellos que los rodean para evitar esa tensión están dispuestos a hacer lo que hizo Pilato: ceder. Con eso alivian la tensión presente pero profundizan su esclavitud futura en relación a aquellos que los manipulan.

¿Sabes cómo murió Pilato…? Se suicidó… ¿Entiendes lo que lees?

El problema no está en los manipuladores sino en aquellos que dominados por sus miedos se dejan manipular. Por eso es necesario que dejes de quejarte de aquellos que te manipulan y de una vez por toda asumas tu responsabilidad en el asunto.

Pero presta atención a esto: A la manipulación no se la vence haciendo una guerra; de ser ese el caso, el que sale victorioso se transformará en otro manipulador. A la manipulación se la vence permaneciendo firme aunque nos escupan y nos pongan una corona de espinas en nuestra cabeza. Así venció Jesús. Es mejor tener una espina en tu cabeza por unos momentos, que andar con una espina en el alma durante toda la vida.

Dios nos libre de nuestra cobardía (Apoc. 21: 8).

(Tomado de Facebook, 13 de octubre de 2014.)

[Imagen: Nikolai Gue, ¿Qué es la verdad? Cristo y Pilato (1890).]

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