¿Leales a qué?

Por Joel Barrios
https://jonasberea.wordpress.com/

ansel-adams-church-and-road-bodega-california-1953Los verdaderos cristianos siempre se han caracterizado por ser leales a Jesús y fieles a sus conciencias guiadas por el Espíritu. ¿Cómo sé que mi conciencia está guiada por el Espíritu? Si es que ella está en armonía con los principios de la Palabra. Por el otro lado los cristianos formalistas han reemplazado el objeto de su lealtad y a pesar de que intentan ser leales, piensan que su deber es ser leales al sistema por sobre su conciencia. En otras palabras, ponen las demandas del sistema por sobre las demandas de la Palabra.

Cuando somos leales a un sistema, conocemos el sistema, sus reglamentos, sus lineamientos operativos, sus creencias, sabemos cómo movernos dentro de sus esquemas y estamos ansiosos por funcionar de acuerdo a ellos. La conciencia no rige nuestro actuar, sino la conveniencia. Nos transformamos en especialistas de mantener las cosas como siempre se han hecho siendo fieles a la tradición. Logramos proyectar una imagen de identificación con una cultura que se ha desarrollado justamente por seguir esos parámetros de comportamiento. En este contexto encontramos elementos loables como la “lealtad” y la “fidelidad”; sin embargo la pregunta que debiéramos hacernos es: ¿leales o fieles a qué?

La Biblia nunca, absolutamente nunca, pide fidelidad a un sistema, sino fidelidad a una persona que es Jesucristo. Es por eso que los cristianos que van más allá de las formas, más que aprender reglamentos, estudian una vida. No tratan de adaptar la misión a las demandas del sistema, sino que tratan de adaptar el sistema a las demandas de la misión. Han aprendido a dejar que el Espíritu se manifieste en ellos para actuar de acuerdo a los esquemas de Jesucristo. Ellos no mantienen las cosas como siempre se han hecho, sino que hacen aportes para que ellas mejoren. Han aceptado que la verdad es progresiva y que el hombre es limitado como para fijar algo como eterno. Esa tarea le pertenece a Dios y es por eso que ellos no confían en credos y dogmas.

Sin embargo, es necesario aclarar que el hecho de que el cristiano no sea leal a un sistema no lo pone en contra de él. Gracias a la fidelidad a Jesucristo ellos son los únicos que hacen un real aporte para que el sistema se fortalezca y se mantenga en movimiento. Los sistemas siempre serán necesarios, lo que los hace tóxicos es ponerlos en el lugar de Dios.

Por eso, cuando te sientas tentado a pedirles a las personas lealtad al sistema, recuerda que sería mejor que les pidas lealtad a Jesucristo, ya que él es superior a cualquier sistema. El Apocalipsis dice que el pueblo de Dios al final del tiempo proclamará: “Temed a Dios y dadle gloria” (Apoc. 14: 6, 7) en medio de una época donde los poderes anticristos exigirán ser leales “a la bestia y su imagen” (sistemas) (Apocalipsis 13: 11, 12).

Cuando ponemos a un sistema por sobre Dios lo transformamos en nuestro dios y así nos preparamos para aceptar los códigos del anticristo, no importa cuáles sean nuestras creencias o el lugar donde nos encontremos. Cuando somos fieles y leales a Jesucristo veremos al sistema solamente como un medio necesario para cumplir nuestra vocación de servicio.

(Tomado de Facebook, 3 de septiembre de 2014.)

[Imagen: Ansel Adams, “Church and Road, Bodega, California” (1953).]

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