Radicales

Por James Standish
https://jonasberea.wordpress.com/

radical_bannerSi tienes que ir a trabajar a algún sitio, creo que Ginebra no está mal. Aun así, cuando es invierno y tu familia está a miles de millas, no es donde más deseas pasar un fin de semana ventoso. Estando sin amigos ni familiares, decidí visitar la Catedral de San Pedro en la que predicaba Calvino. Después de una inspección exhaustiva, fui al Museo de la Reforma. Pero lo que más interesante me pareció no fue la catedral ni el museo, sino lo que un árbol genealógico del cristianismo que había en la tienda de regalos del museo decía sobre los adventistas del séptimo día.

Todos conocemos la Reforma que separó el catolicismo del calvinismo y el luteranismo en el siglo XVI. Pero ese cuadro no mostraba al adventismo surgiendo directamente de ninguno de estos movimientos. En vez de eso en el siglo XVI había una rama denominada “la Reforma radical” que sobresalía nítidamente de las principales denominaciones protestantes y que empezaba con los anabaptistas y terminaba con… los adventistas.

Siempre pensé que el árbol genealógico adventista se remontaba al metodismo, y este a su vez al luteranismo/calvinismo/anglicanismo, y de ellos hacia varios grupos no conformistas a lo largo de la historia. Nunca pensé que heredáramos el ADN espiritual de nadie más. ¿Qué fue esa reforma radical y qué significa para nosotros? Me hice esta pregunta tras toparme con cierta información bastante chocante sobre Calvino y Lutero. Ellos dirigieron lo que se llama la Reforma Magisterial: una reforma que creía en la complicidad entre la iglesia y el Estado. Y que tuvo ramificaciones.

Sí, Calvino fue un gran reformador, pero la forma en que actuó a menudo discordaba con nuestras creencias adventistas. Gobernó como un gobernante civil, combinando su visión religiosa con la coerción del Estado. ¡Durante su gobierno de facto en Ginebra incluso se quemó a un hereje en la hoguera!

De manera similar, Lutero defendió la persecución y el exilio de los “herejes” anabaptistas. A medida que estudiaba las vidas de los reformadores, a la vez que los admiraba, observé una tendencia. Sí, abandonaron la teología y la jerarquía católicas. Pero mantuvieron muchos de los métodos y de la mentalidad católicos. Dejaron la Iglesia Católica, pero establecieron jerarquías que la emulaban. A Calvino incluso algunos le llamaban “el papa de Ginebra”. Estos abusos fueron los que denunció la reforma radical.

Los anabaptistas y sus descendientes no solo adoptaron el bautismo de adultos. Rechazaron la jerarquía y la coerción religiosa, rechazaron los credos, rechazaron todo método de violencia (incluidas las “guerras justas”) y rechazaron enfáticamente la vinculación de la iglesia y el Estado. Algunas versiones de estos puntos de vista pasaron a formar parte del núcleo del primer adventismo. Escribiendo sobre la jerarquía de la iglesia, Elena de White defendió una distribución de la autoridad que se dirige desde la base a la cúspide, en lugar de la estructura tradicional de arriba a abajo. Llegó al extremo de afirmar que “no es sabio elegir a un solo hombre como presidente de la Asociación General”. Más tarde suavizó este punto de vista. Pero una y otra vez se manifestó en contra del poder centrado en una persona o en un lugar. En lugar de ello dijo que el poder debería estar disperso entre los fieles de todo el mundo. “No debería haber un centro al modo de Jerusalén, ni un poder monárquico”.

Y en cuanto a mezclar la iglesia con el Estado también lo tenía claro: “El consorcio de la iglesia con el estado, por muy poco estrecho que sea, puede en apariencia acercar el mundo a la iglesia, mientras que en realidad es la iglesia la que se acerca al mundo”. Elena de White, aun siendo una insistente activista contra la esclavitud, escribió durante la Guerra Civil de Estados Unidos que los adventistas “no pueden implicarse en esta guerra desconcertante…”.

En cuanto a los credos, los primeros adventistas fueron todavía más rotundos. J. N. Loughborough declaró: “El primer paso de la apostasía es establecer un credo que nos diga qué hemos de creer. El segundo es hacer que ese credo se use como prueba para ser miembro”.

¿Estamos en peligro de desviarnos de nuestras raíces en la reforma radical? Como los antiguos israelitas, ¿estamos dando poder a un rey al que podemos tocar, ensalzar y seguir, en vez de darlo al siempre presente pero invisible Dios? ¿Queremos tener claramente definido quién está dentro y quién está fuera, y qué hay que hacer para estar dentro o fuera? ¿Somos arrastrados por la sociedad hasta el extremo de que nuestros puntos de vista sobre la guerra y la paz, sobre la religión y el Estado, no se distinguen de los de ella? Como Pedro, ¿tomamos la espada, recurriendo a métodos seculares para conseguir fines espirituales? Los auténticos objetivos espirituales sólo se pueden conseguir por auténticos medios espirituales. Nuestros pioneros abrazaron esta idea radical. ¿Y nosotros?

(Traducción de Jonás Berea del original en inglés en Adventist Record, 26 de mayo de 2016. James Standish es editor de Adventist Record.)

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4 comentarios en “Radicales

  1. Seguro que James Standish sabe, o debería saber, que durante el gobierno de facto de Calvino ¡no solo se quemó a un hereje en la hoguera! Lo de Servet les ha venido bien a ciertos panegiristas de dicho sistema de creencias, pues con esa víctima se ha ido “tapando” a muchísimas víctimas más ¡vergonzosamente!.
    Con eso está pasando como con aquel chiste de Gila sobre los atropellos en Nueva York. Dice la noticia: un hombre es atropellado cada cinco minutos en esta ciudad. Y una persona que oye la noticia argumenta: ¡Jo, pobre hombre!
    Creo que al moderador del blog, no le viene de nuevas.
    jjm

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  2. Sin duda Standish debería saberlo, pero es muy posible que no lo sepa, porque está claro que en su artículo no intenta defender a Calvino de nada.

    Gracias por tu aportación, Juan José.

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  3. Dice James Standish: “¡Durante su gobierno de facto en Ginebra incluso se quemó a un hereje en la hoguera!”. ¿UNO? ¡No! ¡DEMASIADOS!
    Y en la página 290 del Conflicto de los Siglos ¿Correspondiente a la Reforma Radical?: “La ciudad de Calvino se convirtió en refugio para los reformadores que en toda la Europa occidental eran objeto de persecución”… Pero se obvia que fue la cárcel y el lugar de suplicio de muchos de sus ciudadanos. ¿Sí o no?
    jjm

    Le gusta a 1 persona

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