Iglesias que arden

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
https://jonasberea.wordpress.com/

barnasants2016-620x350Entre los diversos debates recientes sobre asuntos religiosos en España, está el que ha protagonizado el cartel de un festival de música promovido por el Ayuntamiento de Barcelona, en el que figura una bombilla con el lema “Las únicas iglesias que iluminan son las que pagan el recibo de la luz”.

Desde algunos colectivos católicos se han elevado quejas porque el lema en cuestión evoca directamente la famosa frase del anarquista ruso Piotr Kropotkin “La única iglesia que ilumina es la que arde”, pronunciada en una época (finales del siglo XIX, principios del XX) en la que grupos anarquistas quemaron no pocas iglesias en diferentes lugares.

El cartel desde luego es de mal gusto y ofensivo. Además resulta difícil entender qué puede tener que ver semejante lema con un festival de canción de autor. Tampoco incita a ninguna reflexión sobre el laicismo ni sobre ningún otro asunto, y no favorece el diálogo entre colectivos de convicciones diferentes. Lo sensato sería retirarlo y sustituirlo por otro.

Destruir la iglesia

Al enterarme de la noticia, me vino a la mente una cita de José Castillejo, un jurista y pedagogo español de línea krausista que vivió entre 1877 y 1945, que dice: “Los anarquistas han destruido muchas iglesias, pero el clero había destruido antes la iglesia” (citada por Gerald Brenan en su clásico El laberinto español).

Me parece una observación brillante porque, sin de ningún modo justificar la violencia antirreligiosa, contribuye a explicar las diversas formas que hay de atacar a “la iglesia”; y no todos los ataques vienen precisamente de fuera de la iglesia. Además diferencia entre lo que la gente suele entender por “la iglesia” (los edificios, la institución) y lo que realmente es y debe ser la iglesia (el pueblo de Dios). La cita nos hace ver que la violencia, el fuego, destruyen edificios y ocasionalmente matan a gente; el clericalismo, el cinismo pseudorreligioso, socavan la iglesia (las iglesias), y junto a ella, en gran medida, el evangelio al que las iglesias pretenden representar. (No olvidemos, además, que durante siglos fue “la Iglesia” la que no sólo destruyó edificios, libros y objetos de otras religiones, sino también quemó vivas a infinidad de personas por ser “herejes”.)

Los cristianos genuinos por supuesto condenarán cualquier ataque físico a las personas y objetos religiosos; pero deben ir más allá y cuestionarse si como creyentes también están destruyendo la iglesia mediante el formalismo, la hipocresía, el institucionalismo, el clericalismo, el fanatismo… Todos aquellos antivalores y vicios contra los que se levantó Jesús que, no lo olvidemos, fue el primer anticlerical.

Aplicaciones

Estos asuntos me llevan a otras reflexiones. Entendida metafóricamente, la frase “La única iglesia que ilumina es la que arde” puede resultar muy rica para el creyente. Kropotkin, con su radicalismo característico, dio la vuelta a la idea de que la iglesia es la luz del mundo. Y ese radicalismo nos interpela a los cristianos: Como iglesia, ¿iluminamos en las tinieblas? ¿O somos tan oscuros que muchos se alegrarían de que nuestros edificios ardieran? ¿Son nuestras iglesias espacios de acogida y servicio al prójimo, o fortalezas de la verdad absoluta impuesta a mazazos? ¿Iluminan el barrio o lo hacen parecer más gris?

Otra aplicación: Hay momentos de la historia en que los cristianos, para salvar la iglesia, debemos “quemar la iglesia”. Es decir, destruir todo aquello que lastra su misión en este mundo. Ese es el concepto de una iglesia en reforma permanente (semper reformanda). Y esa iglesia en llamas iluminará el mundo.

Descendamos también al plano personal: El único cristiano que ilumina es el que arde. El fuego simboliza muchas cosas en la Biblia, entre ellas el Espíritu (Pentecostés). Paradójicamente, el cristiano que no arde es el que se extinguirá, mientras que el que arde nunca dejará de alumbrar; es una de las grandes lecciones del episodio de la zarza ardiente.

El cristiano también debe estar en reforma permanente. Y hay un momento en su vida, quizá varios momentos, en que debe ser destruido por completo para renovarse por completo. Nacer de nuevo. Sólo la semilla que “muere” es la que puede dar fruto. Esta es también una de las claves para entender la expiación, tan mal comprendida a veces: en la economía inaugurada por el pecado, sólo la muerte da vida. Por eso murió Jesús, y por eso su muerte fue vicaria: sin destrucción, sin sacrificio, no hay resurrección. Sin un incendio previo, el bosque enfermo no regenerará. Jesús abrió la vía para alcanzar la Vida a través de la muerte. Todos, incluso quienes estén (¿estemos?) vivos cuando Cristo regrese a la tierra, debemos morir para poder vivir. Debemos arder para iluminar.

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6 comentarios en “Iglesias que arden

  1. Mientras arde la zarza sin consumirse. Mientras brillan las iglesias, a pesar de las estructuras administrativas… Cosa ahora harto difícil en el mundo del plasma y multimedia, maquillaje puro. Mientras se aprovechan asustándonos con frases como “arderéis como en el 36”… y sí que ardieron… como bien recuerda el que en aquellos tiempos fuera el Presidente del Gobierno.

    Y ahora hay ficciones culturales ellas, trucando la Escritura, al estilo exhibido en el Consell de Cent.
    Invito a los participantes a ver y escuchar un Padre Nuestro por Diana Navarro:

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  2. A los “podemitas” del Consell de Cent:

    Es claro el color que en vuestro gesto
    mostráis sobre esa madre soberana…
    Claro está, con color muy poco honesto
    se pinta el arca del Sol del mañana…

    El FIAT que respondió aquella doncella
    desvanecéis entre rojos argumentos…
    Mas, el ángel: bendita dijo a ella.
    Nazaret… De la historia, ¡qué momentos!

    ¿Marchitaréis de esa rosa la frescura?
    Ya se ve que se intenta y se procura
    por la hueste que a “Podemos” hoy aclama…

    Los que alegan: es ficción y es cultura…
    No perciben la hediondez de la basura
    de la mala nueva que ello nos proclama…
    jjm

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  3. Comparto las reflexiones de Jonás. Creo que vivimos en una sociedad cada vez más convulsa. La “crisis económica” encierra, en realidad, otras crisis que van eclosionando de manera paulatina. Se constata que las bases de nuestra civilización “democrática” y “respetuosa de los derechos humanos” eran en realidad mucho más débiles de lo que muchos creían.

    En particular, las supuestas bases “cristianas”, máxime en países como el nuestro, nunca pasaron de constituir una leve capa de barniz adulterado. Nada tiene de raro que los cristianistas se rasguen una y otra vez las vestiduras cuando los adversarios de la religión establecida atacan a esta, sea mediante la crítica razonada, sea mediante la mofa. En lugar de responder tratando de ganarse el corazón de los críticos, tales cristianistas defienden lo suyo como si solo fuera suyo, olvidando que el mandato de Jesús (ver Mateo 28: 1-20) dejó claro que era de todos. Han reducido lo más contracultural que jamás existió (el evangelio) a un cultura más. Han destruido la iglesia.

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  4. El Evangelio es el mensaje sublime y definitivo para las personas. En cualquier país, dos estarán moliendo, y uno será… Dos estarán en la cama, en el mismo país, si no está la cama en la misma frontera (hecha la cama y el país, o sin hacer), y uno será…

    Y a la luz de la Escritura, eso viene siendo claro desde Ezequiel.

    Y, ¿quién habla aquí de crítica razonada? AQUÍ SE TRATA DE MOFA A LOS cristianistas, si quieres… PERO ESPECIALMENTE A LOS CRISTIANOS. Esa mofa raya en la depravación.
    Dice Juánfer: “tales cristianistas defienden lo suyo como si solo fuera suyo” No es solamente de tales cristianistas, es de todos. Trasciende las fronteras de las cuatro paredes del Consell de Cent. Pero, lo más grave, es que ofende, TAMBIÉN, a los cristianos, tratando de ridiculizar, soezmente, el arca de la alianza relativa al Nuevo Testamento. Y más grave aún, burlándose de la oración maestra, dictada por el MAESTRO.

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  5. ¿Eres consciente, Jonás, que al utilizar un pésimo ejemplo, estás elevándolo a categoría? Si piensas seguir instrumentado lo malo para resaltar lo bueno te hago algunas sugerencias para futuros artículos:

    1. Seamos como las prostitutas que dedican su tiempo y talentos para hacer felices a los hombres.

    2. Judas hizo un gran bien a la humanidad entregando a Jesús. Gracias a él se salvó la humanidad. (Idea de los gnósticos… y de algún ex pastor español muy popular en las redes y que escribió un libro sobre el personaje…).

    3. Sumerjámonos en el lodazal humano para que resalte la gracia…

    La gracieta que arde no nos deber servir como ejemplo de NADA, ni siquiera como ejemplo inverso (puestos a ello, el estilo de los que te ”sugiero“ más arriba podrían ser una mina…). A mí no me consuela nada el hecho de que como otros destruyen la iglesia desde dentro… Ni justifica ningún incendio explícito.

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  6. Luis, gracias por tu comentario. Coincido plenamente con tus adecuadas reflexiones, lúcidas y positivas. Lástima que otros, como el propio autor del artículo, no tenga las ideas tan claras, echen humo y traten, con vano esfuerzo, destruir en vez de construir y crear. Sí, ya sé que está en su derecho de pensar, escribir y tratar de adoctrinar a quien quiera leerle, pero uno también debe tener el derecho y la obligación de cuestionar, debatir y poner en duda todo, o casi todo, lo que escribe Jonás Berea…

    Un abrazo fraternal, Luis, y SHABAT SHALOM!…

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