Qué es el remanente

Por Joel Barrios
https://jonasberea.wordpress.com/

I

Juan Genovés, Obstáculo (2006)En el siglo XIX surgió un movimiento mundial movido por el vivo deseo de ver a Jesús venir en las nubes que tuvo la capacidad de trascender los límites denominacionales y eclesiásticos. Los precursores de ese movimiento adventista provenían de diferentes denominaciones. Solo por nombrar algunos: Manuel Lacunza, un sacerdote jesuita que escribió un libro llamado La venida del Mesías en gloria y majestad, tuvo una enorme influencia para la causa adventista en Suramérica y Europa. José Wolf, un joven judío alemán que se hizo católico, comenzó a predicar la segunda venida de Cristo en Roma, pero al no estar de acuerdo con la quema de herejes entró en conflicto con la cúpula eclesiástica vaticana y terminó predicando el advenimiento de Cristo en la Iglesia Anglicana de Inglaterra. Eduardo Irving, uno de los mayores promotores de la segunda venida de Cristo en Inglaterra, llegó a llenar auditorios con 12.000 personas que deseaban escuchar mensajes acerca de la certeza del advenimiento de Jesús en las nubes de los cielos. En Estados Unidos, Guillermo Miller fue el más destacado. Miembro de la Iglesia Bautista, comenzó a predicar la segunda venida de Cristo y su mensaje penetró las diferentes denominaciones protestantes de Estados Unidos, como metodistas, presbiterianos, Conexión Cristiana, bautistas y muchas otras más.

Estas personas, algunas de las cuales estaban conectadas solamente por la influencia de sus escritos, despertaron la conciencia de la iglesia cristiana en general a la necesidad de predicar la segunda venida de Cristo y de preparase para ella. Lastimosamente las iglesias institucionales no recibieron de buen grado el mensaje de ellos, ya que vivir para la segunda venida de Cristo implicaba cambios que no se estaba dispuesto a realizar, más aún cuando las instituciones se jactaban de haber hecho las cosas por mucho tiempo de la misma manera.

Cuando una iglesia se institucionaliza está dispuesta a martirizar tanto al mensaje como al mensajero con tal de no martirizar a la institución. Se llega a confundir a la institución con Dios mismo y con tal que ella no sea afectada se trata de destruir por medio de la persecución a aquellos que predican el mensaje dinámico de Cristo despertando a las conciencias para un cambio.

Es así que estas personas fueron excomulgadas, proscritas, y prohibidas en sus iglesias madres y quedaron como un remanente de personas que no estaban unidas por una institución sino por un propósito: preparar al mundo para la venida de Cristo. ¡Jesuitas, católicos, anglicanos, bautistas, metodistas y bautistas unidos por un mensaje! ¡Impresionante! De alguna manera formaron un remanente del cristianismo institucional que se aferraba a vivir para la segunda venida de Cristo.

Ante la persecución y las denuncias, los continuadores de este movimiento decidieron hacer de la Biblia la base de su actuar y creencias, ya que cuando las instituciones eclesiásticas se oponen ante una minoría es necesario tener una base firme como fuente de acción y pensar para no dar pasos en falso. Es así que el mundo cristiano quedó dividido en dos clases de grupos: a) aquellos cristianos que aceptaron el principio de que si la institución se oponía a la Biblia, era necesario seguir a la Biblia (fueron siempre una minoría), y b) aquellos que sostenían que si la institución y las tradiciones se contradecían con la Biblia, era necesario seguir a la institución.

El mundo cristiano final estará regido también por estos dos principios. El principio con el que nos identifiquemos determinará de qué lado estaremos.

Tú y yo debemos escoger, lo demás vendrá como resultado. ¿Cuál es tu decisión?

II

Si Dios levantó un movimiento en el siglo XIX para preparar camino para su venida ¿por qué Jesús todavía no vino?

La razón no la encontramos en Dios, sino en los hombres. Los seguidores de este movimiento hemos sutilmente transformado la certeza de la venida de Cristo en una mera creencia. Hemos dejado de estar unidos por un propósito para pretender estar unidos por pólizas, manuales de procedimientos o credos. En vez de estudiar la Biblia para dialogar y unirnos, la hemos estudiado para discutir y separarnos. Nos hemos esforzado por definir y numerar “verdades” y sin darnos cuenta nos hemos olvidado de levantar la Verdad que debiera unir a las verdades. Hemos llegado a pensar que si tenemos la creencia y las formas correctas no es necesario tener una actitud correcta. Le hemos dado a la iglesia la forma de una corporación mecánica propulsada por programas a base de incentivos y nos olvidamos de que debiera ser un cuerpo vivo movido por el Espíritu. Hemos reemplazado a la colaboración creativa por la competencia productiva. Hemos pensado que podemos guardar los mandamientos sin estar entregados al servicio y que podemos tener la fe de Jesús sin estar unidos a él.

Alguien puede decir: ¿Pero quién eres tú para hacer este análisis? Simplemente quiero decirte que yo soy parte del problema y que no me resigno a pensar que con quienes comparto este peregrinaje nos quedemos fuera. La Biblia dice que antes de la venida de Cristo se formará un remanente. Entonces si Cristo todavía no ha venido es porque el remanente todavía no se ha formado (por lo menos visiblemente). No hay otro propósito para el surgimiento del mismo. Así como las obras son la evidencia de la fe, la segunda venida de Cristo será el resultado de la formación de un remanente.

Alguien ansiosamente puede preguntar: ¿Quiere decir que surgirá una nueva organización? ¿Quiere decir que habrá una nueva iglesia? Yo lo único que sé es que habrá un nuevo espíritu. La iglesia de Dios nunca ha cambiado, siempre fue la misma desde la caída de Adán y Eva. Siempre estuvo compuesta de las personas leales que estuvieron dispuestas a identificarse con Cristo y seguir a su Palabra. La iglesia verdadera siempre fue aquella que Dios reclamó como suya y no necesariamente fueron aquellas que orgullosamente reclamaban ser las iglesias de él.

No basta con autocatalogarnos como remanente, hay que preguntarle a Dios si lo somos. Por otro lado, Dios dice: “El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apoc. 22:17). Quiere decir que, si queremos y lo pedimos, podemos serlo.

Dios nos bendiga para que no nos una otro propósito fuera del de preparar camino para su venida.

III

Las características del remanente están en la Biblia, específicamente en el libro de Apocalipsis. Simplemente presentaré una lista:

–Será perseguido como resultado de su fidelidad (Apoc. 2: 8-11; 6: 9-11; 11: 3, 7; 13: 7, 17).

–Será un remanente de las tribus de Israel (Apoc. 7: 1-8; habría que definir Israel de acuerdo al Nuevo Testamento).

–Será seleccionado antes de que se suelten los vientos que dañen a la tierra (Apoc. 7: 1-3).

–Predicará el evangelio eterno contextualizado en el mensaje de los tres ángeles (Apoc. 14: 6-11).

–Será un remanente paciente, guardará los mandamientos de Dios y tendrá la fe de Jesús (Apoc. 14: 12).

–Siguen al Cordero por dondequiera que va (Apoc. 14: 4).

–Son “primicias” (los primeros frutos) para Dios y Jesús (Apoc. 14: 4).

–No mienten (Apoc. 14: 5).

–Son sin mancha porque lavaron sus ropas en la sangre del Cordero (Apoc. 14: 5; 7: 14).

–Tienen el sello de Dios en la frente que es el nombre de Dios y del Cordero (Apoc. 7: 1-3; 14: 1).

La Biblia claramente nos da una descripción del remanente. En ella no se habla de ninguna denominación. Sin embargo sí se describe a un grupo de personas que estarán unidas en propósito y experiencias comunes. Con el propósito de que aquellos que pertenecemos a denominaciones cristianas no demos nada por sentado, sino que con temor, temblor y humildad busquemos ser parte de este grupo, Dios nos dejó esta guía para que no nos equivoquemos.

Mi humilde sugerencia para todos aquellos que profesamos ser cristianos es que le pidamos y roguemos a Dios que nos dé el privilegio de formar parte de ese remanente. Pidámosle a Dios que nos dé el valor, la entrega, la fidelidad y el amor para que en nuestras denominaciones particulares comencemos a experimentar por medio del poder del Espíritu estas características.

Dios nos una a todos los cristianos sinceros en un movimiento final que prepare camino para su venida. Ya es el tiempo.

(Publicado originalmente en Facebook en marzo de 2014.)

[Imagen: Juan Genovés, ‘Obstáculo’ (2006.]

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Un comentario en “Qué es el remanente

  1. Numerosas joyas para la reflexión…

    “Cuando una iglesia se institucionaliza está dispuesta a martirizar tanto al mensaje como al mensajero con tal de no martirizar a la institución. Se llega a confundir a la institución con Dios mismo…”

    “… aquellos cristianos que aceptaron el principio de que si la institución se oponía a la Biblia, era necesario seguir a la Biblia (fueron siempre una minoría)…”

    “Hemos reemplazado a la colaboración creativa por la competencia productiva.”

    Etcétera.

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