La imposición es para los gobiernos, la motivación y amonestación para el reino de Dios

Por Joel Barrios
https://jonasberea.wordpress.com/

Aert de Gelder, Rey David (c. 1683)Uno de los mayores engaños que tiene la religión está en el hecho de tratar de imponer u obligar algo bueno. Lo bueno deja de ser bueno cuando es obligado y lo malo no deja de ser malo por ser voluntario.

Lo malo está ligado a nuestra naturaleza y es lo que nos resulta natural a todos, por lo tanto siempre será voluntario. Lo bueno es algo contrario a nosotros y no se logra por imposición sino por transformación que viene de una decisión voluntaria.

Lo bueno vence a lo malo cuando llega a ser voluntario, y lo malo es solamente contenido cuando lo bueno es impuesto. Hablando en términos civiles y sociales, la imposición legal de lo bueno es lo que permite que crezcamos como sociedad. El hecho de que necesitemos respetar leyes para poder convivir en paz, muestra que tenemos un problema dentro de nosotros que hace de la ley algo esencial para convivir.

Sin embargo en el reino de Dios la imposición de lo bueno lo único que hace es disimular lo malo. En el reino de Dios no se necesita respetar una ley, sino que necesitamos andar en ella, tenerla dentro de nosotros. Cuando somos transformados por el Espíritu andamos en la ley voluntariamente y es recién allí que nos diferenciamos de aquellos que siguen la ley por imposición. Es allí que se produce el verdadero testimonio. Es allí cuando nacen cristianos maduros y responsables.

Lo importante no es guardar la ley sino estar en armonía con ella. Tú y yo no necesitamos mejorar, sino que necesitamos ser transformados. No es tan importante lo que hacemos, sino lo que somos. Todo el que es, hará. Pero no todo el que hace, es.

Jesús tiene poder para transformarnos y es por eso que espera de nosotros una respuesta voluntaria. Él nos invita y amonesta, y solamente espera resultados de transformación. Como los gobiernos no pueden transformar, es por eso que esperan e imponen sumisión legal. Allí está la diferencia entre una iglesia y un gobierno. Es por eso que la unión de iglesia y estado siempre será un cóctel envenenado. Ellos deben trabajar paralelamente beneficiándose uno a otro, pero nunca deben mezclarse porque si eso sucede la iglesia perderá su fuerza y se transformara en un agente compulsivo.

(Publicado originalmente en Facebook en abril de 2013.)

[Imagen: Aert de Gelder, ‘El rey David’ (c. 1683).]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s