Seamos perfectos, como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto

Anónimo
https://jonasberea.wordpress.com/

Vasily Polenov, Jesús y la mujer pecadora (1886-1887) Cuando uno no quiere dos no pelean. Es un refrán muy viejo, pero que sigue teniendo actualidad. Y me viene a la mente al leer este pasaje del evangelio que no sé si llamarlo de la “mujer adúltera” o de los “hipócritas adúlteros” o simplemente de la “mujer a solas con Jesús”. Porque todos esos títulos le caen bien.

La razón de todas nuestras guerras y enemistades nace de los intereses de unos que se aprovechan de las debilidades de otros o de los hipócritas que se creen con derecho a condenar a los que por debilidad han caído y su pecado se ha descubierto.

En el fondo, todas las guerras nacen en el corazón de los que ven muy bien lo malo de los demás y son incapaces de ver lo malo que arrastran en el fondo del suyo. Estoy convencido de que la mayor parte de nuestras chismografías, de nuestras acusaciones y condenas de los demás, son una manera de disimular, de esconder y de camuflar los mismos defectos que nosotros llevamos dentro, sólo que los nuestros no han salido a la luz.

El cuadro que nos presenta el Evangelio no puede ser más gráfico:

Han sorprendido a una mujer en adulterio.

Un montón de escribas y fariseos con las manos llenas de piedras.

Un Jesús sereno y tranquilo que conoce a la una y a los otros.

Unos que acusan y piden la pena de muerte.

Una pobre mujer a punto de ser lapidada.

Un Jesús capaz de apagar los odios y levantar a la que ha caído.

Una acusación que no es tanto un verdadero juicio, sino utilizar el pecado de una adúltera para “comprometer a Jesús y poder acusarlo a él.”

Todo marcha muy bien, mientras de por medio esté la pobre mujer adúltera encogida por el miedo y avergonzada de su pecado. Pero Jesús conoce demasiado el corazón humano para dejarse sorprender.

¿Se puede acusar al otro con la conciencia sucia?

¿Se puede apedrear al otro con las manos manchadas de pecado?

¿Se puede utilizar a los demás para los propios intereses?

Por eso, Jesús no se mete con la mujer. Le interesan los acusadores. Si ellos la han “encontrado en flagrante adulterio”, ¿dónde está el hombre con el que cometió el adulterio? ¿Acaso rezando en el templo?

Para acusar a otro hay que tener la propia conciencia limpia.

Para condenar a otro hay que tener la propia conciencia inocente.

Para condenar el pecado de los demás hay que estar libre de pecado.

Jesús no justifica el adulterio de la mujer. Sencillamente entiende y comprende su debilidad. Pero menos va a justificar que pecadores como ella se permitan el lujo de apedrearla. Y la primera pedrada la tira el mismo Jesús: “El que esté sin pecado, puede tirar la primera piedra”.

Lucas Cranach el Viejo, Cristo y la adúltera (1532), detalleNo juzga a la mujer. No la defiende. No la disculpa. No la enjuicia.

Juzga a quienes la juzgan. Mejor aún, deja que cada uno se juzgue a sí mismo.

No condena a la mujer. Hace que cada uno se sentencie a sí mismo.

Condena a quienes la condenan.

¿Hay entre vosotros alguien que se sienta con derecho a condenar a otro sin condenarse a la vez a sí mismo?

Y el juicio público se interrumpe con un momento de silencio. Mientras tanto, Jesús sostiene amablemente la mano de la mujer.

¡Y vaya sorpresa! De pronto Jesús y la mujer solos.

“Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado? A ninguno se le ha vuelto a ver el pelo. Pues menos te voy a condenar yo. Anda, y en adelante, no peques más.”

Somos demasiado rápidos para ver los defectos de los demás.

Y somos demasiado ciegos para ver y reconocer los nuestros.

Somos demasiado rápidos para murmurar y criticar los defectos de los otros.

Y somos demasiado benignos para disculpar los nuestros.

Somos demasiado rápidos para condenar a muerte a los demás.

Y somos demasiado condescendientes con nosotros para que sigamos viviendo.

Para pensar mal del otro, primero debo pensarme a mí mismo.

Para hablar mal del otro, primero hay que mirarse uno mismo por dentro.

Para murmurar del otro, primero hay que echar una ojeada por nuestro corazón.

Para condenar al otro, primero necesito ver lo que hay dentro de mí.

Y en todo caso:

Siempre será mejor amar que juzgar.

Siempre será mejor pensar bien, aunque me equivoque, a pensar mal, aunque acierte.

Siempre será mejor dar la mano para que el otro se levante, que tirarle piedras para romperle la cabeza.

Siempre será mejor salvar al otro que condenarlo.

Siempre será mejor dejar bien al otro ante los demás, que destruir su vida delante de los otros.

Siempre será mejor dar vida que sembrar muerte.

La mejor manera de acabar con las guerras de las pedradas es sin duda mirarnos cada uno a nosotros mismos por dentro y ser honestos con nosotros.

Por eso cuando oremos, pidamos a Jesús que nos ayude a no seguir tirándonos piedras sobre nuestro propio tejado. Adoptemos el camino trazado por Jesús de Nazaret y seamos perfectos, como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto (Mateo 5: 48).

“Señor:

Es mi tentación de cada día verme a mí mismo como el bueno y a los demás como los malos.

Es mi tentación tirar piedras a los demás, para sentirme yo mejor.

Es mi tentación hablar mal de los demás en vez de ver lo bueno que llevan dentro.

Es mi tentación acusar a los demás, y absolverme a mí mismo de los mismos defectos que veo en ellos.

Dame un poco de tu corazón, que no entiende de piedras ni condenas.

Dame un poco de tu corazón, que sabe defender al caído, y sabe levantarlo.

Tú no condenas. Tú solo sabes amar y salvar.”

[Imágenes: Vasily Polenov, Jesús y la mujer pecadora (1886-1887) y Lucas Cranach el Viejo, Cristo y la adúltera, detalle (1532).]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s